La economía mundial sufrió un golpe inesperado este miércoles, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en la Rosaleda de la Casa Blanca una de las medidas proteccionistas más drásticas en la historia reciente. Con un discurso cargado de nacionalismo económico, Trump decretó la aplicación de un arancel universal del 10% a todas las importaciones y sanciones adicionales a aquellos países con los que EE.UU. mantiene un elevado déficit comercial.
El mandatario exhibió un gráfico con las nuevas tarifas impuestas a los principales socios comerciales: un 20% para la Unión Europea, 34% para China, 24% para Japón, 46% para Vietnam y 32% para Taiwán, entre otros. Mientras tanto, Canadá y México permanecerán exentos de estas medidas debido a su estatus dentro de la declaración de Emergencia Nacional por el fentanilo y la migración, aunque se mantiene un 25% de arancel para importaciones que no cumplan con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).
Trump justificó la decisión argumentando, sin pruebas, que estos aranceles son apenas la mitad de los que otros países aplican a productos estadounidenses. “Este es el día de la independencia económica de Estados Unidos”, proclamó ante una audiencia compuesta por miembros de su gabinete, legisladores y trabajadores del sector industrial, mientras se rodeaba de banderas estadounidenses.
La comunidad internacional no tardó en reaccionar. Diversos gobiernos evalúan medidas de represalia, subsidios para amortiguar el golpe a sus sectores productivos o estrategias de negociación con Washington. Expertos en economía advierten que esta escalada proteccionista podría desencadenar una recesión tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.
El nuevo paquete de aranceles no llega de la nada. En los últimos meses, la administración Trump ha implementado una serie de gravámenes escalonados: un 10% a las importaciones chinas en febrero (luego aumentado al 20%), un 25% a productos de Canadá y México en marzo, y el mismo porcentaje a acero, aluminio y automóviles importados. Ahora, el presidente insinúa que podría extender los aranceles a sectores como semiconductores, farmacéuticos, alimentos, madera, cobre e incluso petróleo. Además, ha autorizado a Marco Rubio a establecer un 25% de impuestos a los países que compren crudo a Venezuela.
El equipo económico de Trump ha cambiado su postura en varias ocasiones respecto a la implementación de estas medidas, generando incertidumbre en los mercados. Aunque la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció que los aranceles entrarían en vigor de inmediato, la realidad es otra: la tarifa general se aplicará desde el próximo sábado, mientras que las tarifas diferenciadas comenzarán a regir a partir del 9 de abril.
El proteccionismo extremo de Trump desafía las reglas del comercio global y deja a sus aliados en una posición complicada. Con las represalias en el horizonte, el impacto económico de estas medidas aún está por verse, pero lo que es seguro es que la guerra comercial ya ha comenzado.